sábado, 1 de marzo de 2008

De machos a caballeros

Vivo en Monterrey, capital del autonombrado estado de progreso, Nuevo León. Inserto en el noreste de México, donde hace muchos años alguien dijo que "se terminaba la cultura y empezaba la carne asada". Y aunque muchos han puesto empeño para quitar este prejuicio de la mente de todos los habitantes de este México lindo y querido, nada más los regios no se dejan. Como bien saben, el 8 de marzo se celebra el DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER. Y como bien saben, en nuestro estado tenemos un Instituto de la Mujer, y varios municipios tienen su propia sucursal. Es el caso de Guadalupe, municipio del área metropolitana que como acción para evitar la violencia de género, lo único que su mente pudo fabricar fue un Manual para convertirse en todo un caballero.
Imaginarán los tips:


Ceder el asiento a una mujer


Abrirle la puerta del automóvil


Cargar por ella los paquetes pesados


Ponerse de pie para saludarla


En un restaurante dejar que ella pida primero


Caminar al lado de la calle cuando paseen juntos


Cederle el paso al cruzar la puerta´
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Yo me reí, naturalmente y acto seguido me quedé esperando el "inocente palomita" que me permitiera destrozar la malísima broma de la que estaba siendo víctima a través de los medios de comunicación. Pero no, no vino la carcajada delatora, ni el confortable "no te creas".

Esta medida para celebrar el DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER que pretende acabar con la violencia doméstica, me parece una reverenda mamada. Me parece simplista y hasta cierto punto pendeja. ¿Por qué? Porque el hecho de seguir ciertas normas de urbanidad (que nada más favorecen a la mujer, desde luego, en el aspecto de comodidad), no va a evitar, entre otras cosas, que los hombres (y las mujeres mismas) sigan pensando que:

1. Es justo que ella se quede en la casa para atender a los niños mientras él trabaja.

2. La mujer debe encargarse mayoritariamente de cuidar a los niños, hacer el quehacer, atender al marido, trabaje ésta o no.

3. Que el güey tenga problemas con el manejo de la frustración y el enojo y descargue sus olas de violencia con su mujer (ya sea física o verbalmente)

Yo no tengo nada en contra del civismo, ni la amabilidad, ni nada por el estilo, pero no me van a decir que el hecho de que una mujer goce de tantos privilegios como no cargar cosas pesadas, o siempre encontrar un asiento nada más porque es mujer, no es inequidad de género. Y lo digo porque este manual parece regresarnos a épocas remotas donde, decían, a la mujer no se le tocaba ni con el pétalo de una rosa, pero también por eso mismo el hombre no era depositario de estas atenciones.

Me parece que radicalizar el comportamiento en "lo que un hombre debe hacer", nada más va a generar otro que diga "lo que una mujer debe hacer" y eso va a crear polos y roles de los que precisamente en nuestros días nos estamos quejando.

Justo como dice la titular del Instituto, pero el del estado: "deberíamos preguntarnos… ¿y esto qué implica para las mujeres, a qué las obliga?”.

En lo personal, yo pienso que metimos un gol... pero en la propia portería.

1 comentario:

marga dijo...

tristísimo que sólo hayan podido decodificar eso, de un tema tan delicado como es la violencia de género, y donde para erradicarla, lamentablemente, está todo por hacerse

por ejemplo: esta gente acaso no tiene idea de que los maltratadores por lo general "para el afuera" son todos unos caballeros?